Parque Natural del Barranco del Río Dulce

Agua y piedra entre la Alcarria Alta y el Sistema Ibérico

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Este Parque Natural, declarado en 2003, situado al Norte de la provincia de Guadalajara, se extiende por una superficie de  8.348 ha. entre los municipios de Sigüenza, (La Cabrera y Pelegrina), Mandayona, (Aragosa), Saúca, (Jodra del Pinar), Torremocha del Campo, Mirabueno y Algora y una zona periférica de protección de su cuenca vertiente de otras 13.131 ha. desde Sierra Ministra, límite con la provincia de Soria.

Aunque presenta una alta concentración de valores naturales, su importancia ambiental radica en un proceso geológico de gran relevancia: el río corta la paramera alcarreña originando un profundo y sinuoso surco en los estratos de calizas.

El valle fluvial del Dulce posee un notable desarrollo de elementos geológicos, entre los que destacan una hoz en Pelegrina, escarpes de formas variadas, barreras, terrazas travertínicas, cascadas y un meandro abandonado. La vegetación que cubre la hoz está formada por encinares, quejigares, reductos de sabinar albar y de rebollar. Sabinares negrales, guillomares y erizales cubren sus laderas rocosas.

Contrastando con las ásperas laderas, en el fondo del valle, los retazos de bosque en galería ensombrecen y dan vida al curso del río. Fresnos, sauces, álamos blancos, arces, y una extensa repoblación de chopo negro, le dan variadas tonalidades a lo largo de las estaciones.

El valle del río en su conjunto aglutina un elevado número de hábitats diferentes. Esto genera una alta diversidad de especies animales, inusual para el tamaño relativamente pequeño del espacio natural. Esta diversidad es especialmente notable en el grupo de las aves y, en menor medida, en el de los mamíferos.

Los escarpes del barranco son el hogar del águila perdicera, del águila real, del alimoche, del buitre leonado, del halcón peregrino, del búho real y de la chova piquirroja. Además, el propio curso del río Dulce proporciona unas condiciones favorables para el desarrollo de la trucha común, el martín pescador, el mirlo acuático, el musgaño de Cabrera y la nutria. 

Además de las comunidades de aves rupícolas y ribereñas, hay que destacar la diversidad de aves asociadas a los medios forestales, sotos, matorrales, cultivos y otros medios abiertos. También es importante la amplia comunidad de mamíferos carnívoros terrestres de pequeño y mediano tamaño como el tejón, el gato montés, el turón, la garduña, la comadreja y el zorro. Como ungulados de mayor tamaño, encontramos en el Parque corzos y jabalíes.

La combinación de relieves verticales, un río de aguas cristalinas y una rica fauna y flora, hacen de este entorno un enclave de gran valor y belleza.

Valores Florísticos y Vegetación

El territorio del Parque Natural tiene un alto valor botánico. En la paramera y en las laderas dominan los encinares y quejigares, con mayor o menor espesura y altura en función del aprovechamiento de pastos y leñas a que se han visto sometidos. En ellos encontramos enebros y matorral ralo de tomillos y aulagas y, en los enclaves más umbrosos, arces de Montpellier y guillomos,

En las laderas con suelos más pobres y expuestas a la insolación, también encontramos sabinares negrales (Juniperus phoenicea), que crecen en los paredones escarpados sin apenas suelo, con espinos negros, aladiernos y cornicabras. También existe en el Parque Natural un sabinar albar (Juniperus thurifera) aislado que ocupa las solanas del Prado, entre La Cabrera y Pelegrina.

En las riberas del Dulce, donde la profundidad del suelo y la humedad son mayores, se desarrolla un bosque en galería de fresnedas con cornejos y diversas especies de sauces, en las que aparecen otras especies arbóreas como álamos blancos o chopos del país e incluso, en determinados enclaves, tilos.

En las zonas más antropizadas próximas al río, se desarrollan formaciones arbustivas caducifolias de especies espinosas, donde abundan majuelos, zarzas y endrinos y, en las cercanías de los pueblos, se entremezclan frutales con la galería de la ribera, principalmente nogales y cerezos. Muchos huertos han sido sustituidos por plantaciones productoras de chopo que son aprovechadas para la actividad maderera. Tiene especial valor la vegetación de roquedo, formada por las comunidades rupícolas, que viven en las propias paredes de roca, y glerícolas, que ocupan las pedreras móviles o gelifractos. En ellas encontramos especies protegidas de flora, adaptadas a vivir en estos medios duros y singulares, como Saxifraga moncayensis o Sarcocapnos saetabensis.

Valores Geomorfológicos

Los procesos geológicos han sido especialmente relevantes en la configuración del Barranco del Río Dulce. Durante los periodos Jurásico y Cretácico de la era Mesozoica, la zona estuvo frecuentemente cubierta por mares en los que se depositaron las calizas y dolomías que dominan en el Parque Natural. En el Terciario la Orogenia Alpina plegó los estratos calizos originando nuevos relieves y espectaculares pliegues, como los visibles desde el Mirador de Félix en la Hoz de Pelegrina. Más recientemente, en el cuaternario, el río Dulce ha ido disolviendo estas rocas y excavando el cañón fluvial que hoy podemos contemplar.

El resultado es un relieve muy llamativo. Se caracteriza por las parameras amplias, altas y horizontales, interrumpidas por el corte del cañón del río Dulce y también de sus afluentes, uno de los cuales origina la singular cascada del Gollorío. El proceso erosivo fluvial originó elevados escarpes verticales tallados en la roca caliza, con vistosas coloraciones anaranjadas y grises. Por otro lado, la intensa disolución de las calizas ha originado formas kársticas como cañones y hoces encajadas, entre las que destacan el cañón de Fragosa, el estrecho del Portacho y la cerrada de La Cabrera; espectaculares agujas, torreones y arcos de piedras; depósitos tobáceos y cavidades como cuevas, simas y pequeñas dolinas o torcas.

También son frecuentes a lo largo del curso del río Dulce los pequeños diques de travertinos o tobas calcáreas, formando pequeños saltos de agua o bellas cascadas como la de Aragosa. Otro elemento geomorfológico singular es el meandro abandonado de La Cabrera, que muestra las variaciones del cauce del río Dulce, como consecuencia de su encajonamiento.

Valores Faunísticos

La gran variedad de hábitats que coexisten en espacios muy cercanos en el Parque Natural, se traduce en una gran diversidad de especies de fauna, muchas de ellas protegidas y objeto de programas de conservación.

La comunidad de aves se organiza en torno a cinco tipos de hábitats: en los roquedos nidifican águilas perdiceras y reales, halcones peregrinos, alimoches, buitres leonados, búhos reales o chovas piquirrojas; en los bosques habitan azores, gavilanes, águilas culebreras y otras rapaces forestales diurnas y nocturnas, como el cárabo o el búho chico, así como pequeñas aves forestales de interés; en el río es posible avistar mirlos acuáticos, martines pescadores o garzas reales; en las parameras y cultivos habitan, entre muchas otras especies, aguiluchos cenizos, ortegas y alcaravanes y, finalmente, en los medios humanizados encuentran refugio especies como la lechuza o el vencejo.

 

Entre los mamíferos destaca la variada comunidad de carnívoros, con especies como la garduña, el tejón, la gineta o el gato montés. Son abundantes el corzo y el jabalí y habita aquí una valiosa comunidad de murciélagos forestales y cavernícolas. En las aguas del río Dulce viven especies de interés como nutrias, musgaños de Cabrera y ratas de agua.

La herpetofauna del Parque Natural es variada. Entre los anfibios destacan el sapo partero común, el sapillo pintojo ibérico, la ranita de San Antonio o el gallipato, especies muy amenazadas debido a la fragilidad de sus hábitats, y entre los reptiles el lagarto ocelado, la lagartija colilarga o la culebrilla ciega.

Respecto a los peces, es valiosa la población de trucha común, con un alto nivel de pureza genética. También viven en el río Dulce barbos comunes, cachos y bermejuelas y es importante la comunidad de invertebrados acuáticos, con especies bioindicadoras del estado de salud del río como los ditiscos o escarabajos buceadores, o el escorpión acuático.

 

Programas de conservación de fauna amenazada

En el Parque Natural se desarrollan programas para garantizar la conservación de las poblaciones de especies más amenazadas. En el caso del águila perdicera, especie catalogada en peligro de extinción, se realiza el seguimiento anual de la pareja reproductora adoptando las medidas precisas para evitar molestias que puedan llevar al fracaso en la reproducción, y se actúa sobre las causas de mortalidad no natural, como la corrección de tendidos eléctricos de riesgo de electrocución. También se realizan censos reproductores anuales de las poblaciones de halcón peregrino, alimoche y águila real y se adoptan medidas para evitar molestias durante el periodo reproductor.

En el río Dulce se realizan muestreos anuales de la población de trucha autóctona, mediante técnicas de pesca eléctrica, en las estaciones de muestreo que determina el Plan de Gestión Regional para esta especie. También se realizan campañas de trampeo para el descaste del visón americano, especie exótica invasora que ha colonizado gran parte de los cursos fluviales del Parque. Por otro lado, en cuanto a la herpetofauna, se desarrolla un programa de conservación de anfibios especialmente centrado en las poblaciones de sapo partero común y sapillo pintojo ibérico, instalando cercados en charcas degradadas por el pisoteo del ganado o acondicionando fuentes y pilones para favorecer las puestas de los anfibios, entre otras acciones.

 

Valores Paisajísticos

El visitante del Parque Natural puede disfrutar de variados y bellos paisajes, resultado de su rica geodiversidad, de la variedad de sus formaciones vegetales y de la actividad humana. Los farallones calizos y cortados rocosos contrastan con el paisaje llano y pedregoso de la paramera alcarreña; las laderas cubiertas por encinar, quejigar o sabinar, con los frescos sotos fluviales; y los pequeños pueblos de arquitectura tradicional que conecta el río Dulce en su recorrido por el barranco (Pelegrina, La Cabrera y Aragosa), realzan el valor paisajístico del Parque Natural.

Todo ello genera un conjunto de gran riqueza cromática y fuertes contrastes, que se acentúan con el cambio de las estaciones, especialmente en la otoñada, o con el brote de las hojas en los sotos y la floración de los guillomos en primavera.

Otros Valores

LA HUELLA HUMANA 

El territorio del Barranco del Río Dulce y la ganadería lanar están estrechamente vinculados y ello se plasma en el paisaje. Majadales, abrevaderos, corrales con cercas de piedra, taínas y parideras en abrigos naturales, son elementos característicos del paisaje del Parque Natural.

característico de los asentamientos medievales, propios de la zona. Algunos pueblos presentan un caserío muy reducido, con ejemplos curiosos de arquitectura rural, y están situados en un entorno de gran belleza natural. Es el caso de Pelegrina, La Cabrera y Aragosa, enclavados en el Barranco del Dulce.

Un valioso patrimonio cultural

El patrimonio arquitectónico de tipo religioso en el Parque Natural es extraordinario. En la mayoría de sus pueblos existen magníficas iglesias y ermitas del románico rural (siglos XII-XIII), con bellos ábsides y atrios asociados, destacando entre ellas la Iglesia de Jodra del Pinar, dedicada a San Juan Bautista, y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Saúca.

Ficha técnica

Figura de protección
ENP Parque Natural
Provincia
Mandayona
Saúca
Sigüenza
Otros Instrumentos de Protección

ZEC-ZEPA Barranco del Dulce" ES0000166

Código
ZEC-ZEPA Barranco del Dulce" ES0000166
Superficie (ha.)
8.347,95 ha.

Normativa

Fecha de Declaración
Norma de Declaración
Fecha Inicio Declaración PORN
Norma de Aprobación PORN
Fecha Inicio Declaración PRUG
Ley Ordinaria
Autonómica
Ley 5/2003, de 27-02-2003, por la que se declara el Parque Natural del Barranco del Río Dulce
Autonómica
Decreto 47/2002, de 09-04-2002, por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Barranco del Río Dulce, y se inicia el procedimiento de declaración del Parque Natural del Barranco del Río Dulce.
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