Parque Nacional Tablas de Daimiel
Parque Nacional Tablas de Daimiel
Última representación de las tablas fluviales, antaño característico ecosistema de la llanura central de la Península Ibérica
Las Tablas de Daimiel son un humedal prácticamente único en Europa y último representante del ecosistema denominado tablas fluviales, antaño característico de la llanura central de nuestra Península. Es un ecosistema complejo que mezcla las características de una llanura de inundación, producida por los desbordamientos de los ríos Guadiana y Gigüela en su confluencia, con la de un área de descarga de aguas subterráneas procedentes de un acuífero de gran tamaño.
Estos desbordamientos, favorecidos por la escasez de pendiente en el terreno, llevan emparejados el desarrollo de una potente y característica cubierta vegetal que constituye un excepcional hábitat para toda la fauna ligada al medio acuático.
Con la declaración del Parque Nacional se dio un gran paso en la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos de la Mancha, asegurando así, la supervivencia de la avifauna que utiliza estas zonas como área de invernada, mancada y nidificación, creando una Zona Integral de aves acuáticas.
Acelga salada (Limonium dichotomum)
Es una planta de 20 a 50 centímetros. Flor de color azul - violeta con corolas de 8 milímetros y brácteas membranosas. Hojas aovadas de borde entero, glabras que se atenúan gradualmente hacía el peciolo. Es un endemismo de suelos salinos del centro peninsular y lagunas salobres de Castilla La Mancha.
Albardín (Lygeum spatum)
Planta gramínea que puede alcanzar medio metro de altura, suele aparecer en los suelos húmedos salinos que se desecan en verano, y entonces presenta eflorescencias salinas. Produce un fibra utilizada en cordelería, zapatería y fabricación de bolsos. Se extiende su área por el Mediterráneo, sobre todo España, Italia y Norte de África.
Barrilla pinchosa (Salsola kali)
Planta salsolácea, de la familia de las quenoprodiáceas, ramosa y empinada, con tallos lampiños, hojas blanquecinas, crasas, semicilíndricas, puntiagudas pero no espinosas. Tiene flores verduscas, axilares y solitarias. Crece en terrenos salinos, y sus cenizas, que contienen muchas sales alcalinas, sirven para obtener la sosa.
Carrizo (Phragmites communis)
Puede confundirse con la caña común, ya que se parecen mucho. El carrizo puede alcanzar los 3 m de altura. Crece sin formar nudos, es una planta robusta, perenne, con tallos gruesos, duros y rígidos. Las flores son penachos sedosos de color rojizo al principio y pajizos después. Crece en aguas poco profundas, cenagales y en las orillas de los ríos, donde forma grupos tan cerrados que son impenetrables. El carrizal tiene un gran valor ecológico, ya que sirve de refugio y criadero a gran cantidad de aves. Es una planta muy aprovechada, con sus tallos secos se construyen techos y cortavientos, sus hojas sirven de forraje para el ganado y sus flores se usan para hacer escobas o como ornamento. Últimamente, se está comenzando a cultivar el carrizo para obtener celulosa.
Enea (Thypa latifolia)
Planta de la familia de las tifáceas, que crece en terrenos pantanosos hasta dos metros de altura, con tallos cilíndricos y si nudos, hojas envainadoras por la base, ensiformes, y flores en forma de espiga, maciza y vellosa, de la cual la mitad inferior es femenina y la superior masculina. Se emplean estas hojas para hacer trabajos de trenzado para asientos de sillas, etc.
Juncia morisca (Schoenus nigricans)
Densamente cespitosa, sus hojas tienen forma junciforme y sus vainas foliares son de color pardo negruzco. Sus flores están formadas por espícula del mismo color que las vainas. La podemos encontrar en zonas de turberas bajas calcáreas.
Masiega (Cladium mariscus)
Planta con un tallo de sección triangular que puede medir entre 0,80 y 2,00 m. Las hojas de color verde grisáceo y aserradas en el borde miden de 7 a 15 mm de ancho. De este tallo salen las flores, muy ramificadas, formadas por numerosas hojitas de color pardo rojizo. Florece entre junio y julio. Vive principalmente en los cañaverales de las orillas y se extiende por casi toda Europa. Soporta bien la salinidad del terreno por lo que se adapta a los deltas de desagüe de los ríos, sirviendo para facilitar la depuración de las aguas, pues es capaz de fijar organoclorados y metales pesados.
Taray (Tamarix canariensis)
Es una arbusto de aspecto delicado que puede llegar a los 10 m de altura. Sus ramas con tonalidades de pardo a púrpura oscuro son muy numerosas, sobre ellas nacen las flores, en ramilletes, son muy pequeñas y de color blanco o rosa. La floración tiene lugar en los meses de abril a septiembre. Los frutos, son cápsulas triangulares, donde se encuentran numerosas semillas dotadas de pelos largos. Este arbusto crece en las orillas de pantanos, ríos y lagunas salobres, prefiere los terrenos arcillosos o calcáreos más o menos salinos. Es muy abundante en Castilla - La Mancha, concretamente en el Parque de las Tablas de Daimiel. Tanto las ramas como la corteza tienen propiedades medicinales, sobre todo de tipo astringente.
Pato colorado (Netta rufina)
Anátida de colores muy vivos y brillantes, es la más típica y vistosa de Castilla - La Mancha. El macho tiene la cabeza y el cuello de color castaño rojizo, el pico rojo brillante, flancos de color blanco y el resto del cuerpo negro. Su iris también es de color rojo y su plumaje, en general, tiene un aspecto mullido y esponjoso. La hembra más discreta de aspecto, tiene un pelaje pardo y mejillas claras, con manchas rojas en su pico. En invierno ocupa aguas abiertas, mientras que en época de reproducción busca zonas con vegetación espesa. Una curiosidad de esta especie, es que en época de muda los machos y hembras se separan formando grandes grupos. Castilla - La Mancha es una Comunidad donde el pato colorado nidifica y es además la zona de Europa que más concentración de aves reproductoras acoge.
Aguilucho Lagunero (Circus aeruginosus)
Es el mayor de los aguiluchos y se diferencia de los demás en que carece de obispillo. Como ocurre con las rapaces, la hembra es de mayor tamaño que el macho. Vive en zonas inundadas, prefiriendo las vegas de juncos y en carrizales. Se alimenta de los pollos de aves acuáticas y de adultos en periodos de incubación o muda. También come reptiles, y en muy contadas ocasiones, conejos. Su nido lo construye sobre una plataforma de carrizos y a veces, en vegas encharcadas, sobre el suelo. La necesidad que tiene este ave de zonas húmedas, ha hecho que prácticamente desaparezca de Castilla - La Mancha, donde cada vez hay menos extensiones de carrizos y juncos.
Fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus)
Ave que vive en lagunas con vegetación baja, donde construye un nido flotante con trozos de carrizo y eneas. De una longitud de 25 centímetros, ambos sexos son muy similares. Son aves coloniales que se asocian con zampullines negros y gaviotas.
Malvasía (Oxyura leucocephala)
Pato de unos 46 centímetros de largo que habita en aguas pantanosas del interior y lagunas salobres y anida entre la vegetación cercana al agua. Tiene la cabeza grande y la cola larga que mantiene en posición vertical frecuentemente. El macho tiene la cabeza blanca, el cuerpo pardo y el cuello negro. La hembra tiene el plumaje más oscuro y la cara blanca cruzada por una raya oscura. Ambos tienen el pico abultado.
Primavera en el Parque
El paso ha terminado, pero las aves nidificantes son observadas a placer por el visitante. Es la época de los vuelos nupciales y el pavoneo, de la nidificación y las polladas. . Fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus)
El marjal alcanza su esplendor, Las Tablas se visten de verde, los ranúnculos emergen del agua y los tarayes empiezan su floración que se prolonga hasta principios del verano.
El visitante podrá asistir con expectación a los vuelos nupciales de los patos, a las subidas y bajadas del aguilucho lagunero. Los fumareles cariblancos sobrevuelan las aguas, el charrancito se sumerge en busca de alimento. Avocetas, archibebes y carriceros son parte de una larga lista de aves que podemos observar durante los meses de primavera
El chorlitejo patinegro corre por las playas enlodadas, las cigüeñuelas pululan por doquier a orillas del agua, las lavanderas boyeras buscan insectos en los pastizales cercanos al agua. En los campos cercanos se oyen las canasteras y avefrías. Entre los carrizos revolotean las primeras crías de la garza imperial, las polladas de ánade azulón y del pato colorado se inician en sus vuelos, el somormujo lavanco lleva dos o tres pollos diminutos nadando tras él. En los tarayales se detienen tarabillas, colirrojos, currucas y mosquiteros en busca de alimento.
Al atardecer, los anfibios y reptiles se dejan oir en el parque, el concierto de cantos es ensordecedor. No es raro encontrarnos al galápago europeo nadando por las aguas o tomando el sol en días despejados.
Verano en el Parque
El río Gigüela pierde agua y las charcas comienzan el camino hacia una temporal desecación a la espera de un otoño lluvioso.
Las Tablas pierden agua día a día, el calor es intenso e invita al silencio, roto por el grito de algún somormujo o carricero en el marjal.
Cigüeñuelas, chorlitejos, fumareles y gaviotas comen en el agua somera. Pollas de agua, polluelas, fochas y rascones recorren las lindes barrosas del marjal. Gangas, tórtolas y palomas torcaces acuden a Las Tablas a saciar su sed. La concentración de ánades azulones es espectacular.
Las cercetas carretonas se reunen en pequeños grupos para emprender su inminente viaje a África.
A finales del verano llegan las primeras agujas colinegras, agachadizas y garzas reales procedentes del norte de Europa e irán desapareciendo, poco a poco, las garzas imperiales en busca de sus cuarteles de invernada.
Las tormentas son frecuentes y a finales del verano una parte de Las Tablas permanece seca.
Otoño en el Parque
A lo largo de esta estación se alcanza el punto culminante de la migración de los patos y el visitante podrá conocer las especies de ánades más comunes que frecuentan la zona. El agua fluye por los ríos y las ovas se hinchan.
Procedentes del norte de Europa, el cuchara común y la cerceta común son los primeros ánades que llegan en otoño al Parque; se observan avanzadillas de rabudos y porrones. Combatientes, archibebes y otros limícolas hacen escala en su viaje a África. La primeras grullas cruzan el cielo y los ánsares comunes sobrevuelan el parque en busca de las marismas meridionales. Los ánades azulones estrenan su plumaje. Las primeras bandadas de avefrías resaltan entre los eriales.
Según avanza el otoño, las Tablas se llena de agua, las heladas se hacen cada vez más frecuentes y las nieblas dan al parque un aspecto fantasmagórico. En este ambiente escucharemos a las cercetas comunes y al ánade silbón, el último en arribar de los patos de invierno.
En las tierras de cultivo cercanas al parque revolotean bandadas de trigueros y por todas partes veremos a la lavandera blanca. Entre los tarayes, ahora sin hojas, podemos ver al petirrojo.
Al anochecer, los vuelos de los patos, la algarabía de las gaviotas reidoras y el grito de las garzas reales ponen una nota de vida en Las Tablas.
Invierno en el Parque
Las nieblas envuelven por la mañana a Las Tablas y a veces, no se disipan en todo el día. Los ánades de invierno están en pleno paso. Es la época del marjal muerto; los carrizos amarillos y sin hojas, habitados por estorninos y trigueros, contrastan con el azul del agua.
Cercetas, cucharas, rabudos, silbones y porrones sestean en áreas menos profundas y sólo son molestados al atardecer por el aguilucho lagunero. Las garzas reales vuelan sobre el marjal y acechan su alimento a la orilla del agua.
El ánade azulón, el más precoz de todos, manifiesta claramente su celo. El pitido entrecortado de las fochas se oye entre la maleza, el somormujo se deja ver en los tablazos y a orillas del agua podremos ver grupos de correlimos.
A finales del invierno se ven las primeras cercetas carretonas que llegan a criar, se inician los celos del pato colorado y las fochas construyen su nido en el marjal inundado. Los tarayales albergan avanzadillas de garcetas y el nocturno martinete deja oir su grito, por primera vez en el año, al volar en el crepúsculo hacia los comederos.
¿Dónde está el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel?
En el centro de la Llanura Manchega, en la provincia de Ciudad Real y a los pies de los Montes de Toledo.
Bajo su superficie, una inmensa esponja de piedra
Bajo la superficie de Las Tablas existe un armazón de piedra caliza. El Karst fisurado que se sitúa bajo La Mancha es el mayor de cuantos se conocen en nuestro país. A lo largo de los siglos, la filtración del agua de lluvia fue primero descomponiendo la caliza, para después empaparla y convertirla en una descomunal esponja mojada. Una vez llena, comenzó a soltar agua, originado el paraje más singular de la geografía manchega: Los Ojos del Guadiana. El río Guadiana, tras nacer en las Lagunas de Ruidera, en su discurrir hacia Las Tablas, se filtraba poco a poco en las calizas hasta desaparecer completamente en Argamasilla de Alba, renaciendo a 50 km al oeste a partir de los llamados "Ojos del Guadiana".
El origen de las Tablas
Con el transcurrir de los siglos, en el bajo Guadiana, se formaron grandes charcos, crecieron vegas y bosques de ribera. En sus márgenes se establecieron comunidades de pescadores y en las vegas colindantes, pequeñas norias regaban las huertas. Este es el origen de Las Tablas de Daimiel, resultado de la unión de las aguas del Gigüela y el Guadiana (15 km aguas abajo de su renacimiento en los Ojos), que dan lugar a un amplio desbordamiento, originando grandes encharcamientos y superficies de inundación debido a la escasez de desniveles en el terreno.
Un humedal singular
Las Tablas de Daimiel están consideradas como Zona Húmeda de Importancia Internacional en la lista que, al amparo del Convenio de Ramsar, acoge cerca de 200 humedales de Europa y Norte de África. Están estratégicamente situadas en las rutas migradoras de miles de aves y desde hace muchos años han sido utilizadas como zona de reposo. Incluso muchas de estas aves escogen estas zona para pasar el invierno.
Las Tablas de Daimiel sólo pueden comprenderse en el marco de la denominada "Zona Húmeda de La Mancha" formada por decenas de lagunas, muchas de ellas amenazadas de desaparición.
Algunas son de naturaleza endorreica, en las que el agua, con un alto grado de salinidad, se acumula en las depresiones del terreno; otras se forman por la acumulación de agua en cráteres de antiguos volcanes y por último, Las Tablas de Daimiel, desbordamientos fluviales que se originan en la confluencia de los ríos Gigüela y Guadiana.
Hasta hace pocos años, ambos cursos fluviales mezclaban sus aguas durante desbordamientos, creando un ecosistema muy peculiar. Por un lado, el río Gigüela, que procede de la serranía conquense, aportaba aguas salobres, mientras que el río Guadiana contribuía con el aporte de aguas dulces.
La realidad es bien diferente. Como consecuencia de la sequía de años anteriores y de la sobreexplotación de las aguas subterráneas (acuífero 23) para el regadío, el único aporte de agua de origen superficial que entra en Las Tablas procede del río Gigüela que, gracias a las lluvias de estos años atrás, vuelve a entrar por superficie en el Parque. Además, en estos últimos tiempos está llegando a Las Tablas agua procedente del embalse de Peñarroya, vía río Gigüela.
Un clima marcado por la sequía
El invierno en Las Tabla de Daimiel es frío y el verano seco y caluroso, alcanzándose los 40ºC de temperatura. Las precipitaciones son escasas y rondan los 450 mm anuales con máximos en otoño y primavera, aunque durante algunos años del periodo comprendido entre 1980 y 1995 no se alcanzaron los 300 mm. Los días de escarcha, nieve o granizo no son más de tres al año, mientras que los de tormentas, nieblas o heladas aumentan su número considerablemente.
El acuífero 23, una gran bolsa de agua subterránea
Otra de las peculiaridades es la estrecha relación de dependencia con las aguas subterráneas. La pieza clave del sistema hidrológico de la cuenca alta del Guadiana es el acuífero de la Mancha Occidental o acuífero 23, el cual se extiende bajo una superficie de más de 5.000 km2 y sobre el que se asientan 40 municipios. El Parque Nacional se asienta sobre un substrato calizo que actúa como una esponja y puede funcionar como rebosadero natural del acuífero que hay debajo de él.
A mediados de los años setenta, el equilibrio del hombre con el humedal se rompió, la superficie de regadío usando aguas subterráneas aumentó considerablemente y la extracción de agua era muy superior a la recarga anual, provocando un descenso del nivel freático, la anulación de las descargas naturales, siendo los más espectaculares los "Ojos del Guadiana" y la desaparición del río Guadiana en su Cabecera.
Conservación de la Biodiversidad
Los carrizales (Phragmites australis), de una gran adaptabilidad y poder colonizador, se extienden en las áreas menos profundas y en casi toda la periferia del Parque. Entre ellos podemos avistar corros de eneas (Typha domingensis), que se instalan en las depresiones.
Hasta hace pocos años, los juncales sobre suelos con encharcamiento temporal eran frecuentes en las lagunas manchegas; hoy en día están seriamente amenazados por la ampliación de los cultivos, aunque siguen siendo abundantes en el Parque Nacional. Los limonios son en su mayoría especies propias de saladares y estepas salinas, que caracterizan un tipo de hábitat de interés prioritario en la Unión Europea y que por tanto, debe ser conservado.
En el Parque Nacional están representados algunos taxones endémicos de la provincia de Ciudad Real actualmente muy amenazados por la expansión de los cultivos en el exterior del espacio protegido, como Limonium carpetanicum.
Una de las formaciones más característica del Parque Nacional son las praderas de carófitos, constituidas por diferentes especies del género Chara (Ch. hispida, Ch. major, Ch. canescens) conocidas como ovas, que pueden forma un tapiz casi continuo en los fondos inundados.
La única vegetación arbórea está formada por los tarayes (Tamarix canariensis y T. gallica), que forman pequeños bosques sobre suelos húmedos, pudiendo soportar algún periodo de inundación y cierto grado de salinidad en el suelo. En las Tablas viven numerosas aves ligadas al medio acuático, entre las que destacan el ánade azulón (Anas platyrhynchos), el pato colorado (Netta rufina), símbolo del Parque, donde nidifica en un significativo número, lo que confiere a esta zona relevancia internacional, el silbón europeo (Anas penelope), la cerceta común (Anas crecca), el cuchara común (Anas clypeata), el ánade friso (Anas strepera); ardeidas como la garza imperial (Ardea purpurea), la garza real (Ardea cinerea), el avetorillo (Isobrychus minutus) y el avetoro (Botaurus stellaris), nidificante ocasional en el Parque. Otras aves ligadas al medio acuático son el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), que tiene en la zona manchega el área de cría más importante del oeste de Europa, el zampullín común (Tachybaptus ruficollis), el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), el rascón (Rallus aquaticus) y el fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus). También se pueden observar en el Parque aves de zonas esteparias, como las avefrías (Vanellus vanellus), canasteras (Glareola pratincola), alcaravanes (Burhinus oedicnemus) y sisones (Tetrax tetrax).
Entre los mamíferos, mencionamos al jabalí (Sus scrofa), el zorro (Vulpes vulpes), el turón (Putorius putorius), la nutria (Lutra lutra), la comadreja (Mustela nivalis), el conejo (Oryctolagus cuniculus) y el lirón careto (Eliomys quercinus).
Los anfibios y reptiles son muy abundantes: la ranita de San Antón (Hyla arborea), el gallipato (Pleurodeles waltl), el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), el sapo de espuelas (Pelobates cultripes), el sapo corredor (Bufo calamita), el galápago europeo (Emys orbicularis), el galápago leproso (Mauremys caspica), las culebras de agua (Natrix spp.) y la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus).
Entre los peces destaca por su biomasa la carpa (Ciprinus carpio) y, por tratarse de especies endémicas con cierto grado de amenaza, el cachuelo (Leuciscus pyrenaicus), el calandino (Topridophoxinellus alburnoides), el barbo comiza (Barbus comiza) y la colmilleja (Cobitis paludica).
Manejo de la vegetación acuática. Con el objeto de mantener la estructura y distribución de la cubierta vegetal de las Tablas de Daimiel en su estado original, alterada a raíz de las modificaciones sufridas en su red hidrológica durante los últimos años, se ha acometido una serie de actuaciones para controlar la dinámica de la vegetación, marcada por una excesiva proliferación de ciertas especies vegetales que, debido a su carácter invasor y resistencia a la desecación estacional, constituyen un factor de desplazamiento para otras más vulnerables.
Esta relación se establece entre especies como carrizo, taray y enea, sobre otras en regresión como la masiega. Este proceso se ha ido materializando de forma progresiva a partir de áreas marginales, donde el agua desaparecía temporalmente, hasta llegar a la situación más reciente en que la falta de agua puede afectar a grandes extensiones del Parque y, por tanto, las especies invasoras llegan a colonizar los espacios interiores, denominados "tablas", donde las únicas plantas existentes eran subacuáticas.
El resultado final de este proceso es la desaparición de dichas "tablas", áreas muy importantes para la estancia y permanencia de las aves acuáticas, así como para el desarrollo las praderas de ovas (plantas subacuáticas del género Chara) que constituyen un elemento clave en la cadena trófica del ecosistema.
Además, se pueden llegar a obstruir los cauces principales, así como el cerramiento de las "trochas" y pasos naturales que permiten el flujo interlagunar e impiden el aislamiento de ciertas masas de agua. Por tanto, las actividades más importantes son la apertura y mantenimiento de las tablas tradicionales de la vegetación invasora, la eliminación de residuos vegetales y quemas controladas de masiega para favorecer su regeneración, que sólo se realizan circustancialmente y en condiciones muy especiales.
Ficha técnica
- Reserva de la Biosfera (1981).
- Humedal de Importancia Internacional por el Convenio de Ramsar (1982).
- ZEPA (1988).
DAIMIEL___________________________1.582 HA
VILLARRUBIA DE LOS OJOS___________ 386 HA















